Agenda de impulso 2019-24: Propuesta de desarrollo y estabilidad

El 29 mayo pasado el IMEF dio a conocer su Agenda de Impulso para 2019-24: documento propositivo que tiene como visión contribuir a avanzar más en el desarrollo integral de México. En su elaboración participaron diferentes comités y grupos regionales del instituto, y es una valiosa iniciativa que apunta a lograr el país que queremos.

Recibida con mucho interés por los medios y esferas gubernamentales, la Agenda consta de tres pilares estratégicos: crecimiento económico, estabilidad financiera y desarrollo social. Fue elaborada por expertos financieros y apunta a alcanzar crecimiento que genere riqueza, a fin de que ésta se distribuya entre la sociedad, en particular entre los menos favorecidos.

Los medios para lograr los tres pilares estratégicos se dividen en cuatro líneas habilitadoras: política económica; buen gobierno; responsabilidad social y empresarial, así como Estado de derecho. Cada una de ellas con sus respectivos objetivos específicos.

En el caso de la política económica, hay aportaciones puntuales en materia de estabilidad macro, reforma fiscal, política comercial y fomento a la inversión productiva. No nos cansaremos de insistir que México necesita un fuerte impulso para superar la tasa inercial de crecimiento del PIB de 2% y en plazos mayores y sostenidos.

Por principio de cuentas, es necesario mantener y asegurar una estabilidad macroeconómica, con una inflación bajo control en niveles de 3% anual, con un punto más o un punto menos. De igual modo, se debe fortalecer y preservar la autonomía del Banco de México, y no menos relevante es contar con un equilibrio en las finanzas públicas, con un superávit primario positivo. El gobierno debe comprometerse a mantener este superávit al ingresar más de lo que gaste, abonando así a la estabilidad macro, además de preservar la estabilidad del tipo de cambio.

Sobre este punto, debemos celebrar la exitosa libre flotación del tipo de cambio del peso ante el dólar, que ha permitido absorber choques externos y amortiguar su impacto en variables como la deuda y la inflación. Este esquema nos da la seguridad de que no haya intervencionismo, al permitir la libre flotación del valor de nuestra moneda. La propuesta del IMEF es mantener el régimen de libre flotación y, por otra parte, revisar los esquemas de operación de la Comisión de Cambios.

A la fecha, la Comisión está formada por funcionarios del Banco de México (tres) y la Secretaría de Hacienda (cuatro). La preside el titular de esa dependencia, quien tiene voto de calidad. Este esquema ha sido positivo para el país pues ha asegurado estabilidad económica e inflación controlada, además de, por otro lado, preservar el orden de las finanzas públicas.

En algún momento Hacienda podría tener la tentación de influir en el tipo de cambio pues cuenta con la facultad de hacerlo. A fin de evitar intromisiones en la libre flotación del tipo de cambio del peso, el IMEF propone considerar que se amplíe el mandato del banco central, a fin de que tenga la responsabilidad única de la política cambiaria. Este es un asunto crucial que debe ser analizado y discutido, con la intención de que el banco tenga un papel protagónico en las decisiones que impactan el desarrollo del país.

En cuanto a estabilidad macroeconómica no olvidemos el control de la inflación, así como la necesidad de promover el acceso al crédito. Es uno de los tantos desafíos del nuevo gobierno, que tendrá que adoptar políticas que mejoren la regulación del acceso al financiamiento y promuevan acciones de inclusión.

El financiamiento es motor de desarrollo y consumo en las economías. Según algunas fuentes, 38% de los nuevos emprendimientos en México enfrentan problemas de financiamiento, lo que lleva a muchas a cerrar.

Con crédito, los negocios pueden potenciar su crecimiento, expandir sus operaciones y diversificar el riesgo al inversionista. De este modo, se genera además un efecto positivo en las empresas, que se obligan a adoptar prácticas administrativas más transparentes, con gobierno corporativo. Además de compartir el riesgo y captar recursos, la disciplina operativa da madurez a los negocios.

El IMEF continuará impulsado su agenda de propuestas para acelerar el desarrollo del país. Lejos de sesgos partidistas, el Instituto pugna por prácticas responsables y técnicamente sustentadas para el crecimiento integral de México.

Fernando López Macari.

El Financiero

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